14/11/13

Vindicación del Embarcadero de Banes, por Liduvino O. Quiñones Ruiz

Por Liduvino Oscar Quiñones Ruiz

UNA INTRODUCCION IMPRESCINDIBLE

Para la absoluta mayoría de los banenses de mi generación, y es muy probable  que para los de otras generaciones anteriores y posteriores a la nuestra también,  hablar de El Embarcadero era referirse a una localidad muy peculiar del municipio de Banes, la cual se caracterizaba, esencialmente, porque sus habitantes “hablaban  cantando”, “como los mejicanos”, y su modo y estilo de vida emulaban con el de los charros, excelentemente caracterizados por Miguel Aceves Mejías, Pedro Infante, Jorge Negrete y otros relevantes actores de las buenas películas  del cine mejicano de los años 40 y 50, cintas a cuyas proyecciones en los cines del pueblo de Banes acudían en masa los habitantes de Ceuta y otros asentamientos pobres de El Embarcadero, asiduos deleitantes, además, de la música mejicana, que se escuchaba en los traganickeles (victrolas) de los bares y cantinas pueblerinos..

Posteriormente, en mis afanes de  rescatar la memoria histórica del terruño, tuve la oportunidad de leer  el documentado  artículo “Banes: Puerto histórico”, presentado en el  X Congreso nacional de historia en el año 1952, por el destacado periodista banense Rolando Gómez de Cárdenas, editor posteriormente de la revista local Portada, el cual constituyó para mí una aproximación inicial a este apasionante tema.

He sostenido también, por otro lado,  fructíferos intercambios sobre el tema relacionado con el puerto de Banes, y  El Embarcadero en particular, con mi dilecto amigo Abel Tarragó López, amante y conocedor de la historia local, en cuya casa he podido documentarme extensamente, entre otros particulares en referencia al tema, sobre la Gran flota blanca de la United Fruit Company, la Aduana del puerto de Banes y los expertos navegantes de la zona.

En la misma medida que se disipaba mi ignorancia sobre lo que realmente fue El Embarcadero y su puerto, el puerto de Banes por antonomasia, fue creciendo mi admiración y mi orgullo, como habitante de la Villa de Los Pinos, por este poblado y, a la vez, se fue gestando en mí el propósito de contribuir a difundir ese conocimiento, hoy desafortunadamente preterido y relegado.

Comencé entonces a incursionar en las casas de algunos antiguos moradores de El Embarcadero, ahora residentes en Banes. Con las conversaciones con esas personas, que sienten tanto orgullo por el lugar donde nacieron y que hablan de él con la añoranza de lo que conocieron y disfrutaron a plenitud. Ellos sirvieron de catalizador a mi propósito inicial. Muchas de las imágenes que utilizo en este texto, fueron compartidas gustosamente conmigo por esas gentiles personas, quienes me aportaron, además, sus imborrables recuerdos personales e importantes datos y fechas  históricos. Gloria Hidalgo Cejas (hija de Manolo Hidalgo Desdín, el capataz de siempre de la cuadrilla del puerto y el eterno manager y promotor del fuerte equipo de béisbol Los Portuarios, representativo de El Embarcadero); Rubén Martorell Alavedra (hijo de Isabel María Alavedra , aquella bien recordada maestra de Instrucción pública, que en los tiempos fundacionales viajaba desde Gibara en una goleta e impartió clases en Boca de Samá, Cañadón y El Limpio, radicándose luego en El Embarcadero, poetisa poco divulgada y reconocida); la esposa de Rubén, la amable señora Rina Rodil (hija de Césareo Rodil, figura imprescindible  en la historia de El Embarcadero y hombre clave en la Aduana del Puerto de Banes por más de 50 años, por su conocimiento sobre el funcionamiento de todos sus departamentos).

Como tributo a todos ellos y  también como una forma de exorcizar mi ignorancia de otros tiempos, pongo a disposición de todos, y para el bien de todos,  estos relatos, que me esmeraré en redactar de manera que no  pierdan su historicidad y que mantengan un rigor digno de crédito, pero que, a la vez, no se vuelva una lectura enrevesada. He decidido hacerlo en una plataforma pública amplia: el blog personal de mi colega de empeños y coterráneo William Navarrete, quién me ha invitado, en más de una ocasión, a compartir aquí los frutos de mis empeños

LAS REFERENCIAS INICIALES

Argumentando una interpretación particular  a la Carta de relación, escrita por el adelantado Don Diego Velázquez, Teniente Gobernador de la Isla Fernandina (Cuba) a su Alteza  el Rey de España, en fecha tan temprana como el 1 ero de abril de 1514, la Doctora Hortensia Pichardo defendió en su oportunidad, que el viaje que realizara Don Diego Velázquez, cuyo objetivo no era otro que el interés por conocer y tener contacto con gentes y tierras del interior de las provincias, se había efectuado atravesando la provincia de Oriente, desde Bani (Banes), hasta el Golfo de Guacanayabo (Manzanillo). Al reconocer en dicha carta a Bani como provincia, Don Diego Velázquez daba así fe, por otro lado, de la importancia del territorio de Banes como cacicazgo indio.

Don Ramón de la Sagra y Don Luis Torre y de Mendoza coinciden en la versión que ofrecen en sus obras de lo que informó al rey el proprio Diego Velázquez, en esencia: que partió el 4 de octubre de 1513 con 15 hombres en canoas por la costa norte y llegó a las provincias de Bani y Bocaxagua, donde estuvo 4-5 días.

Irvin Rouse, destacado arqueólogo e investigador norteamericano señaló en 1942 al puerto de Banes, como el lugar por donde entró  Velázquez para continuar su viaje hacia el Golfo de Guacanayabo (Manzanillo).

Fernando Portuondo también opinó, que Velázquez debió llegar al puerto de Banes, por ser la ruta más corta para lograr su objetivo de contacto y acercamiento a los naturales en su viaje de reconocimiento y conquista  en 1513, un año antes de que fundara a Santiago de Cuba.

Estos testimonios, que coinciden en afirmar que por la bahía de Banes llegó el Primer Gobernador de Cuba, resaltan la importancia  de este puerto, ya desde la época de la conquista.

Mapa confeccionado por Irvin Rouse, en el cual se muestra el recorrido de Velázquez (resaltado en rojo)
Copia del mapa con el recorrido el del adelantado Diego Velázquez (resaltado en rojo) correspondiente al libro Curso de Historia de Cuba de Fernando Portuondo.
Gran Bahía de Nipe, publicado por la Junta de fomento en 1830. En él aparece señalado  el Puerto del Embarcadero (Banes).
EL PUERTO DEL EMBARCADERO A FINES DEL SIGLO DIECINUEVE Y PRINCIPIOS DEL SIGLO VEINTE. 
              
Por el puerto del Embarcadero salieron los habitantes de Banes  en el vapor Bolívar rumbo a Gibara, cuando el 11 de agosto de 1896, el Generalísimo Máximo Gómez Báez ordenó al General Mariano Torres el incendio y destrucción de La Ensenada, que fue el primer nombre que tuvo Banes, después de ser conocida como Bani. Al ocurrir este hecho el pueblo no era más que una finca bananera de apenas 400 casas, en su mayoría de guano y yagua.

El primer marino conocido que  vio nacer al pueblo de Banes, El Embarcadero y al Central Macabí, fue el legendario navegante Porfirio Lissabet y Velázquez, un verdadero Lobo de mar, quién fue nombrado por el Gobierno español Práctico del Puerto de Banes en 1890, hasta 1895 en que al estallar la Guerra de Independencia se fue a residir a su natal Gibara, siendo nombrado por el Coronel Jefe de la  División de flotación Rafael Manduley, como Práctico Mayor de Gibara (antes ayudó a varias de las expediciones mambisas a entrar y salir de nuestras costas). Ya en los tiempos del nombramiento de Lissabet en el Puerto de Banes,  los hermanos Hipólito y Alfredo Dumois Gessé despachaban sus guineos por El Embarcadero, pues el experto marino conducía los veleros al Puerto de Lengua de Tierra, a buscar cargamentos de esa fruta, para luego embarcarlos en  el puerto de Banes, en el cual los barcos   fondeaban y la fruta era trasladaba hasta ellos en lanchones.

Porfirio Lissabet había sido nombrado en 1886 Práctico de la Isla de Cuba por el Comandante General de Marina en el Apostadero del Puerto de La Habana y en mayo de 1900 el Capitán Jefe del Puerto de La Habana le entregó el certificado de capacidad para navegar por toda la Isla. Al fundarse la Aduana y organizarse el puerto de Nipe lo nombraron  Práctico de Nipe, donde prestó grandes servicios a la Nipe Bay Company y a la Ispanish American Iron Company en Felton. También fue patrón del remolcador Satélite. Luego de instaurado el Gobierno cubano lo nombraron Práctico de Gibara, puesto que desempeñó hasta su fallecimiento en 1917

Otra persona muy vinculada al mar y a Banes fue el marino Aurelio García, conocido por el Viejo Patrón, quién empleando su propia goleta fue el que colocó el faro de Playa Caracolillo, en la entrada de la Bahía de Banes en 1902. Este faro fue luego reparado en 1916. Su luz ilumina 11 y media millas. Aurelio también colocó los faros de  Puerto Padre y Nuevitas.
A partir de 1904 fue el patrón del Remolcador Sirena  y las lanchas Saetía, Sirena y El Satélite y más tarde en Preston fue patrón de la lancha Yda, pasando luego a Práctico de la  Bahia de Nipe junto a Lissabet.

Entrada de la Bahía de Banes
A principios del siglo XX la United Fruit se inició en la industria del azúcar. En la costa nordeste de Cuba se adquirieron tierras con el propósito  inicial de cultivar bananos y caña. Las propiedades de Banes se habían dedicado a las empresas bananeras primitivas  de la United Fruit  y su predecesora la Banes Fruit Company. Originalmente se sembraba lo mismo caña que bananos en el mismo lugar, luego se cultivó más caña y menos banano, hasta que en 1906 Banes despachó el último cargamento de estos. En junio de  1899 se hicieron los planos para el primer ingenio azucarero, que había de construirse más tarde en Macabí (puerto hondo  de Banes). Para 1901, sólo unos dos años después de la incorporación  de la United Fruit Company, su presidente Andrew Preston, hacía saber que la compañía había sembrado caña de azúcar en Banes, que había construido un ingenio y que la primera cosecha se había recogido ese año. Esta primera zafra tuvo una duración de 185 días  y se produjeron durante la misma 50 044 sacos de azúcar de 325 libras y 959 000 galones  de miel. Para el embarque de estos productos se utilizó también el puerto de El Embarcadero.

Así lucía en los primeros años del Siglo XX (1903) el puerto de El Embarcadero de Banes
El Puerto de Banes, que se encuentra a 431 millas náuticas del  Puerto de La Habana, se convierte en un puerto privado de la United Fruit Company, por lo cual carecía de reglamento para su funcionamiento o para cobrar tarifas, a cuyo tenor se podrían cobrar atraque, almacenaje y derecho de muelle, así como el período de estadía y desatraque. Era un puerto que recibía carga general.

El primer remolcador que trajo la UFCo, cuyo patrón era el norteamericano Mr. Malcon, comenzó a prestar servicio en 1903 a  los barcos que entraban y salían de los puertos de Banes y Macabí. Al remolcador lo nombraron El Criado por el tipo de trabajo que debía realizar, para ayudar a los barcos en sus maniobras en un canal de entrada con características muy peculiares, como lo es el estrecho de Banes, conocido por El Cañón, que no permite el paso de barcos de más de 360 pies de eslora (largo) y tiene  una longitud de dos millas, 278 pies de ancho y 27 pies de profundidad, constituyendo un verdadero laberinto, plagado de peligrosos bancos de arena y vueltas de hasta 90 º.

El Cañón de Banes. En primer plano la bahía de Banes, en segundo plano el Océano Atlántico
La construcción de los muelles del El Embarcadero se llevó a cabo entre 1905 y 1906 y estos sustituyeron al muelle rudimentario  construido por los hermanos Dumois, conocido como el " Muelle de los railes", para el  despacho de guineos a los barcos que venían a cargar la fruta con destino al comercio de los Estados Unidos, a partir de 1888, aunque no fueron ubicados en el mismo lugar en el que estuvo aquel otro. El Muelle grande tenía 121,9 metros de largo y el pequeño 60,9 metros, solamente podían atracar un barco y el remolcador. Su calado era de 20 pies por la popa (parte trasera del barco) y 15 pies por la proa (parte delantera del barco). También se utilizaban botes para amarrar los barcos a los muelles y aumentar así su capacidad.

Mapa  de confrontación para la legalización de las obras construidas por la United Fruit Company en el Puerto de Banes
El proyecto de obra incluía también almacenes portuarios, control  aduanal y oficinas y fue legalizado por el Decreto No 978 de fecha 5 de octubre de 1908 del Gobierno provisional.

Fin de la primera parte

4 comentarios:

  1. creo nunca fui al embarcadero ,o tal vez ya no recuerde

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  2. Hola, buenisima tu informacion. Yo tambien soy una Almira y mi familia es de Mayari por supuesto. Asi que me interesa muchisimo todo lo que mencionas. Mil gracias !!
    Maria Isabel Almira Suarez.

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