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El apellido Pupo: origen en San Isidoro de Holguín

 Los polémicos orígenes del apellido Pupo

Pupo se encuentra entre los apellidos que han sido llamados "cubanos". Al decir esto se evoca la posibilidad de que haya sido inventado en Cuba. Algo similar ocurre en la misma región holguinera que nos ocupa con el apellido Manduley, originalmente Amandolessi, y cuyo tronco común para los que en Cuba así se nombran fue el genovés Bernardo Amandolessi Pittaluga, nacido 1767 y de cuya unión con María de la Caridad Pupo de los Reyes (Holguín, 1809) descienden todos los Manduley al haber cometido el párroco responsable de los asientos un error en la transcripción del apellido.

En el caso de los Pupo la tradición familiar ha sido recurrente en afirmar que dicho apellido era originariamente Ponce de León. El historiador holguinero Diego de Ávila Delmonte lo dice en su libro Memoria sobre el origen y fundación del Hato San Isidoro de Holguín (Holguín, Ed. El Oriental, 1865):

Lo repitirá también, ofreciendo más detalles, en el libro manuscrito e inédito de genealogías holguineras en las páginas correspondientes a los apellidos Pupo y de la Cruz (imágenes 1 y 2):


imagen 1: "D. Alejandro Pupo de las Palmas, natural de Bayamo y descendiente del Conde de Baylén D. Juan Ponce de León que emigró de España por huir de la persecución que le hiciera el Santo Oficio casó con Da. Juana de la Cruz y Leytte de aquella naturaleza, tuvieron por sus legítimos hijos los sigientes ..."

Y luego, en el apellido de la Cruz, en el momento de evocar a la mencionada Juana de la Cruz y Leytte dice:



imagen 2: "Da Juana casó con Alejandro Ponce de León, alias Pupo, nieto del conde de Baylén D. Juan Ponce de León que emigró de España a América por persecución que me hiciera el Santo Oficio, natural de Guádix en [    ] y aquel oriundo de la isla de Jamaica y casó en Bayamo".

La primera duda que nos asalta es si Alejandro Pupo era "Pupo" y "de las Palmas" (dos apellidos diferentes), o si el historiador y genealogista holguinero quiso decir "Pupo, originario de Las Palmas (de Gran Canaria)". No queda esto muy claro, aun cuando no hay coma que los separe. Luego, en el apellido de la Cruz afirma, contradictoriamente, que era "oriundo de la isla de Jamaica".

Si nos atenemos a la verdadera historia del mencionado Conde de Bailén y a la genealogía establecida por Rafael Diez Ponce de León en Reseña genealógica de los Ponce de León (Ed. Fabiola de Publicaciones Hispalenses, Sevilla, 2005) leemosos enteramos que Juan Ponce de León era hijo de Rodrigo Ponce de León y Castro, II Conde de Bailén, ahogado en el mar, y de Blanca de Sandoval Guzmán. Dicho Juan Ponce de León (supuesto abuelo de nuestro Alejandro Pupo [de las Palmas]) fue declarado hereje, apóstata y dogmatizador por el Santo Oficio de la Inquisición, en Sevilla, el 24 de septiembre de 1559. La excomunión mayor a que se le condenó alcanzó a su descendencia. A Juan se le acusaba de haber sido el depositario de unos libros con contenido protestante traídos a Sevilla por un tal Julianillo Hernández, al parecer uno de los primeros portavoces del protestantismo en España. Al hijo del segundo conde de Bailén lo engarrotaron y quemaron vivo en la plaza pública sevillana.

Antes de estos hechos Juan Ponce de León había casado con Isabel Portocarrero (hija de Mosén Pedro de Vadilla Portocarrero y de Leonor de Tous Mendoza). Juan e Isabel tuvieron 4 hijos: Manuel (nacido en 1548 y fallecido en Italia), Pedro (nacido en 1550, fallecido en 1618, y quien llegó a hacer valer sus derechos al título de Conde de Bailén, siendo así el quinto portador de éste, casado con la portuguesa María Manuel de Alencastre), Blanca de Sandoval Rojas (nacida en 1555, debemos recordar que en esa época la norma de adopción de apellidos permitía incorporar el de una abuela) y Rodrigo Ponce de León Portocarrero de quien nada sabemos.

Si realmente nuestro Alejandro Pupo [de las Palmas] fuese nieto del sacrificado II Conde Bailén  descendería más bien del mencionado Rodrigo, cuya pista se pierde en España, algo que nos permite suponer que pasó a América. Jamaica fue posesión española hasta 1655. Por tanto, es probable que Rodrigo haya vivido en Las Palmas de Gran Canaria antes de zarpar en dirección de dicha colonia caribeña y ambién que el mencionado Alejandro Pupo [de las Palmas], su hijo (o tal vez su nieto), naciera entonces en la vecina isla.

Lo que sí nos queda claro es que Alejandro Pupo [de las Palmas] formaba parte de los jamaicanos que en 1655 llegaron a Bayamo huyendo de la caída de la colonia en manos de los ingleses. Al casarse con Juana de la Cruz Leyte-Rodríguez [Leytte, escribe Diego de Ávila Delmonte] lo está haciendo con una hija de isleño, pues el padre de Juana fue Juan Francisco de la Cruz y Prada, nacido en Canarias y casado en Bayamo con Rufina de Leyte Rodríguez de Aldana (hija de Domingo Luis Leyte, natural de Santiago de los Caballeros, en La Española y de la bayamesa María de la Luz Rodríguez de Aldana Moreno Vázquez).

En el Censo o Padrón de Vecinos de Bayamo establecido en 1685 no aparece ningún Pupo ni Ponce de León. Sí aparecen en cambio los padres de su esposa, los mencionados Juan Francisco de la Cruz y Prada y Rufina de Aldana Leyte-Rodríguez (ver imagen 3). Leemos:
imagen 3: Fco de la Cruz y Rufina de Aldana su mujer con cuatro hijos mayores de catorce años llamados Francisco, Joseph, Lorenzo e Ignacio de la Cruz.
Juana de la Cruz, viuda con tres hijos, el uno mayor de catorce años llamado Joseph de la Cruz y tres hijas.

Se sabe que en 1681 Juan Francisco compró la hacienda del Sao de Yereniquén en las inmediaciones de lo que luego sería el poblado de Holguín. No es de dudar que, como solía suceder entonces, hijos y yernos viviesen en ella en el momento del Censo. De hecho, uno de los nietos de Juan Francisco de la Cruz y Prada y, por consiguiente, de Alejandro Pupo [de las Palmas], llamado Gerónimo Pupo [de León] de la Cruz obtiene en 1703 las haciendas vecinas de Auras y San Marcos, y participa en 1704 en el amojonamiento del Sao de Yereniquén.

La descendencia de Alejandro Pupo [de las Palmas]

 Los hijos que he repertoriado del matrimonio entre Alejandro Pupo [de las Palmas] y Juana de la Cruz Leyte-Rodríguez son:

1- Gerónimo Pupo de la Cruz (nacido en Bayamo y fallecido, según Diego de Ávila Delmonte, en el incipiente hato de Holguín o en su propia hacienda en 1711). Casó con Catalina de Góngora Escalona (hija de Lorenzo de Góngora Balmaseda y de Josefa de Escalona Batista). En la primera edición del mencionado libro de historia de Holguín escrito por Diego de Ávila Delmonte, por error tipográfico, aparece en lugar de Escalona (segundo apellido de Catalina), un apellido inexistente: Escalzúa. Basta remitirse a la segunda edición de este mismo libro (la de 1926, ampliada por José María Heredia Almaguer y prologada por Antonio José Nápoles Fajardo para comprobar que el error fue enmendado).

2- Alexandro Pupo de la Cruz (nacido en Bayamo hacia 1675, fallecido en San Isidoro de Holguín el 13 de octubre de 1745 "de 90 años de edad" [ver certificado de defunción, imagen 4] y casado con Antonia Rodríguez Correa (hija de Matías Gerardo Rodríguez Gallardo y Francisca Correa Galeras). A modo de información genealógica añado que Francisca Correa Galeras era bayamesa y falleció en San Isidoro de Holguín el 9 de abril de 1776, a los 102 años de edad, según certificación localizada en el libro de defunciones de esta iglesia para el periodo indicado. Matías, su esposo, era también bayamés e hijo de Cristóbal Rodríguez y Ángela Gallardo, también bayameses.

3- Juana Basilia Pupo de la Cruz, casada con Gaspar de Berdecia Mendoza, nacido en Jiguaní e hijo de José Antonio Berdecia y Juana Mendoza.

4- Francisca Antonia Pupo de la Cruz, casada con Juan Bernardo Sánchez Fonseca, ambos bayameses.

Nietos y bisnietos de Alejandro Pupo [de las Palmas]

Descendencia de Gerónimo Pupo de la Cruz (1)

1.1- Miguel Gerónimo Pupo de Góngora (nacido en 1715 según en Padrón de Vecinos de Holguín de 1735, en lo adelante CH, fecha poco probable dado que su padre falleció en 1711) y casado en San Isidoro de Holguín, el 16 de abril de 1731 (Libro 1, Folio 6, N° 7) con María del Rosario González de Rivera Leyva (hija de Rodrigo José González de Rivera de Ávila y de Ana María de Leyva Castro-Ruiz de Ruelda). Fueron sus hijos:

- Rodrigo José Pupo González de Rivera, casado en 1771 con María Isabel de los Reyes de la Peña (hija de Juan de los Reyes Ricardo y Rosa María de la Peña Batista).

- Juan Esteban Pupo González de Rivera, nacido en 1732 (CH), casado en primeras nupcias en 1756 con Ana Josefa de la Rosa de la Cruz Pérez, y en segundas, en 1765, con María de la Soledad de los Reyes de la Peña (nacida el 1 de abril de 1746, hija de Juan de los Reyes Ricardo y Rosa María de la Peña Batista). [la descendencia continúa al final]

- Miguel de Jesús Pupo González de Rivera, bautizado en San Isidoro de Holguín el 22 de septiembre de 1740, quien fuera Alcalde de la Santa Hermandad (1778) y Síndico Procurador de Holguín (1792), casado el 16 de agosto de 1762 con María Feliciana de los Reyes de la Peña (hija de Juan de los Reyes Ricardo y Rosa María de la Peña Batista).

- María de los Ángeles Pupo González de Rivera, nacida en 1748, fallecida en Holguín el 11 de octubre de 1793 a los 56 años de edad según consta en su partida de defunción, casada el 25 de noviembre de 1765 con Miguel Leonardo de los Reyes de la Peña (hija de Juan de los Reyes Ricardo y Rosa María de la Peña Batista).

- Ana Isabel Josefa Pupo González de Rivera, casada el 7 de junio de 1761 con José Antonio de Rojas Batista (hijo de Manuel de Rojas Gómez y Antonia Batista Leyva).

- María Gertrudis Pupo González de Rivera, bautizada en San Isidoro de Holguín el 28 de agosto de 1734, fallecida el 12 de agosto de 1814, casada al parecer en 1749 con Salvador de Aguilera de la Cruz (hijo de José de Aguilera Gómez y María Josefa de la Cruz Velázquez).

1.2- Joseph Pupo de Góngora, nacido en 1795 (CH), fallecido en Holguín el 11 de julio de 1788 a los 82 años según consta en la partida de su defunción, casado con Beatriz Rodríguez Correa (hija de Matías Gerardo Rodríguez Gallardo y Francisca Correa Galeras).

1.3- Manuel Joseph Pupo de Góngora, nacido en 1704 (CH), testamento de 1767, propietario en 1737 de la Hacienda de Arroyo Blanco, y en 1763 del hato Sao de Yereniquén, en cuyas propiedades declara detener partes en su testamento de 1767, casado con Cayetana de Leyva Castro Ruiz de Ruelda (hija de Manuel de Leyva Castro y Beatriz de Castro Ruiz de Ruelda).
Fueron sus hijos:

- Manuel Pupo de Leyva (quien solía llevar el apellido Pupo de León), nacido en 1732 (CH), casado el 22 de diciembre de 1755 con Juana Leonor de Ávila Góngora (hija de Francisco de Ávila de la Torre y de María Candelaria de Góngora González) [cuya descendencia continúa al final]

- José Alejandro Pupo de Leyva, casado el 5 de diciembre de 1767 con Inés María Ramírez Garcés (hija de Alonso Ramírez de la Cruz y María Cecilia Garcés Montero).

- Joseph Fructuoso Pupo de Leyva, nacido el 30 de mayo de 1735, casado en 1770 con María Luisa del Corral Almaguer (hija de Pedro del Corral y Felipa de Almaguer Serrano).

- Clara Pupo de Leyva, nacida en 1730 (CH), fallecida en Holguín el 10 de marzo de 1768, casada el 15 de febrero de 1745 con Joaquín Ramírez de la Cruz (hijo de Mateo Escalante [alias Ramírez] de la Cruz y Salvadora de la Cruz Leyva).

- Teresa Pupo de Leyva, fallecida en Holguín el 25 de julio de 1811, casada el 4 de noviembre de 1761 con Francisco Ramón Escobar Alberja (hijo de Juan Antonio Escobar Hechavarría y María Francisca de Alberja Vargas).

- María Cayetana Pupo de Leyva, casada el 15 de febrero de 1764 con Pedro Antonio Rondón Miranda (hijo de Diego Rondón Mendoza y Feliciana de Miranda Ros).

- Juana Pupo de Leyva, casada el 2 de octubre de 1766 con Joaquín José Ramírez Garcés (hijo de Alonso Escalona [alias Ramírez] de la Cruz y María Cecilia Garcés Montero).

- Catalina Pupo de Leyva, fallecida en Holguín el 15 de marzo de 1777 a los 36 años, casada con Narciso Ramírez Garcés (hijo de Alonso Escalona [alias Ramírez] de la Cruz y María Cecilia Garcés Montero).

1.4- María Pupo de Góngora, nacida en 1684 (CH, debe ser 1694), casada con Cristóbal Rodríguez Correa (hijo de Matías Gerardo Rodríguez Gallardo y Francisca Correa Galeras).

1.5- Josefa María Pupo de Góngora, nacida en 1717 (CH), casada con Lorenzo de la Cruz Moreno (hijo de Lorenzo de la Cruz Leyte-Rodríguez e Ignacia Moreno Velázquez).

1.6- Juana Pupo Góngora, fallecida en Holguín el 10 de junio de 1799, a los 90 años de edad, casada en primeras nupcias con Juan Antonio Diéguez Gordiana (hijo de Juan Crisóstomo Diéguez y de María Guadalupe Gordiana, ambos de Jiguaní, viudo de María del Rosario Hernández de Campos, fallecido el 18 de enero de 1756 en Holguín), y en segundas nupcias el 20 de junio de 1756 con Jacinto Sánchez Medina (hijo de Pedro Sánchez de Gamboa y Juana Medina, ella de Santiago de Cuba, viudo de Juana Diéguez Hernández).

Descendencia de Alexandro Pupo de la Cruz (2)

2.1- Cristóbal Alexandro Pupo Rodríguez, nacido en 1732 (CH), fallecido en Holguín en marzo de 1789, testamento de ese año en el que deja a 11 hijos como herederos y designa como albaceas a Cristóbal José Pupo de Ávila, su primogénito en segundas nupcias. En 1786 impuso un censo de 50$ sobre su posesión de La Cuaba para la construcción de un convento en Holguín. Casó dos veces en San Isidoro de Holguín: en primeras nupcias, el 9 de agosto de 1741 con Tomasa Ricardo Vázquez (hija de Patricio Ricardo de la Torre y de Isabel Vázquez Batista), y en segundas, el 1 de julio de 1750 con Felipa de Ávila Marrero (hija de Agustín de Ávila de la Torre y Juana Marrero Hernández de Rueda)

2.2- Rafael Pupo Rodríguez, nacido en 1715 (CH), fallecido en Holguín el 11 de febrero de 1798, casado en 1754 con Juliana Francisca Ricardo de la Peña (hija de Félix Ricardo de la Torre e Inés de la Peña Batista).

2.3- Juan Pupo Rodríguez, casado al parecer en 1739 con Juana de Cabrera Escalona (hija de José de Cabrera Frías y Juana Escalona González).

2.4- María Josefa Pupo Rodríguez, nacida en 1714 (CH), fallecida el 3 de marzo de 1801 a los 78 años según su partida de defunción, casada en San Isidoro de Holguín el 29 de julio de 1731 con Juan José de Zaldívar Rodríguez (tronco común de los Zaldívar de Holguín, e hijo de Cristóbal de Zaldívar y María Rodríguez).

2.5- Simón Pupo Rodríguez, nacido en 1705 (CH).

2.6- Ygnés Pupo Rodríguez, nacida en 1709 (CH).

Descendencia de Juan Esteban Pupo González de Rivera (bisnieto de Alejandro Pupo de las Palmas) con Ana Josefa de la Rosa de la Cruz Pérez y con María de la Soledad de los Reyes de la Peña

- Manuel Rodrigo Pupo de la Cruz, quien falleció soltero.

- Mariana de Jesús Pupo de la Cruz.

- José Joaquín Pupo de la Cruz, bautizado en 1762, casado en primeras nupcias el 28 de julio de 1783 con Luisa María de Rojas Parada (hija de Tomás de Rojas Bravo y Francisca Parada Díaz), y en segundas nupcias, en 1799 con Mariana Marrero de la Cruz (hija de Pedro Marrero Ramírez y Francisca de la Cruz Batista).

- María Gertrudis Pupo de la Cruz, bautizada en 1763, casada el 29 de junio de 1781 con José Antonio Ricardo de la Peña (hijo de Félix Ricardo de la Torre e Inés de la Peña Batista).

- Miguel Gerónimo Pupo de la Cruz, bautizado en 1764.

- Salvador de Jesús Pupo de los Reyes, primer hijo del segundo matrimonio, bautizado el 12 de agosto de 1770.

- María de la Luz Pupo de los Reyes, bautizada en San Isidoro de Holguín el 24 de marzo de 1772, fallecida en Gibara el 11 de septiembre de 1852, casada en San Isidoro de Holguín el 30 de julio de 1788 con el canario Miguel Antonio González Jorge (nacido en Santa Cruz de Tenerife, hijo de Cristóbal González y María de la Asunción Jorge). [partidas de bautizo, nacimiento y defunción en imágenes 5, 6 y 7]
La descendencia de estos González Pupo puede consultarse en este mismo blog pulsando en: La descendencia de María de la Luz Pupo de los Reyes

5- Bautizo de Maria de la Luz Pupo de los Reyes
6- Matrimonio de Maria de la Luz Pupo de los Reyes y Miguel
Antonio Gonzalez Jorge
7- Defuncion de Maria de la Luz Pupo de los Reyes

- María Agustina Pupo de los Reyes, bautizada en 1775.

- Juan Esteban Pupo de los Reyes, bautizado en 1776, casado en primeras nupcias en 1799 con María Sandiego Tamayo Morales (hija de Juan Morales González y María Tomasa Tamayo Sedeño) y, en segundas, con Beatriz Pupo Valero, alias Hernández Rosales (viuda de Juan Antonio de la Torre Berdecia).

- Juan Miguel Silvestre Pupo de los Reyes, bautizado en 1781, casado con Ana Josefa de Jesús Pupo Guerrero (hija de Gregorio Pupo Ricardo y Teresa Guerrero Velázquez).

- Salvador Ignacio de Jesús Pupo de los Reyes, bautizado en 1782.

- José Nazario Joaquín Pupo de los Reyes, bautizado en 1787, casado en primeras nupcias en 1810 con Isabel Beatriz de la Torre Rodríguez (hija de Gaspar de la Torre Berdecia y María Francisca Rodríguez Góngora), y en segundas, en 1830, en San Fulgencio de Gibara, con Ana Josefa de Leyva Borges (hija de Felipe de Leyva Hernández y María Candelaria Borges de Ávila).

- Bárbara de Jesús Pupo de los Reyes, bautizada en 1789, casada en 1806 con Agustín José Meneses Pérez de Corcho (nacido en Sancti Spíritus).

- Manuel de Jesús Pupo de los Reyes, casado en 1798 con Francisca Antonia Ricardo Pérez (hija de Pedro Ricardo de la Peña y Eulalia Pérez de la Vega de la Cruz).

- Isabel María Pupo de los Reyes, casada el 2 de junio de 1812 con José Francisco Pupo Pérez (hijo de Juan Miguel Pupo de Ávila y Ana Gertrudis Pérez Batista).

- María de la Concepción Pupo de los Reyes, casada con Luis Antonio Ricardo Pérez  (hijo de Pedro Ricardo de la Peña y Eulalia Pérez de la Vega de la Cruz).

- Juan Antonio Pupo de los Reyes, bautizado en 1778, casado en 1803 con María de los Ángeles Fajardo Domínguez (hija de Pedro Fajardo Álvarez y Micaela Domínguez Reynaldos).

- María de la Asención Pupo de los Reyes, casada el 30 de agosto de 1790 con José Francisco Betancourt Perera (nacido en La Vegueta, isla de Lanzarote, Canarias, hijo de Roque Luis Betancourt y Francisca Perera).

Descendencia de Manuel José Pupo de Leyva (bisnieto de Alexandro Pupo de las Palmas) con Juana Leonor de Ávila Góngora

- Manuel José Pupo de Ávila, bautizado en San Isidoro de Holguín el 26 de agosto de 1758, fallecido en Holguín, el 20 de abril de 1801, casado el 15 de abril de 1781 (velación de 4 de febrero de 1785) con María de la Concepción Parada (bautizada en San Isidoro de Holguín el 26 de mayo de 1763, hija de Tomás de Rojas Bravo y Francisca Parada Díaz). [certificaciones de bautizo, casamiento y fallecimiento de los esposos en imágenes 8, 9, 10 y 11). De ellos descienden:


8- (primera parte de la partida de bautizo de Manuel José Pupo de Avila, llamado Manuel de Leon Avila
8- (segunda parte de la partida anterior)
9- Matrimonio Manuel José Pupo de Avila y Ma. de la Concepcion de Rojas Parada
10- bautizo de Maria de la Concepcion de Rojas Parada
a) Lorenzo José Pupo de Rojas, bautizado en 1785.

b) Pablo José Pupo de Rojas, bautizado en 1789.

c) Manuel de Jesús Pupo de Rojas, bautizado en 1790.

d) María Isabel Pupo de Rojas, bautizada en 1793.

e) Manuel José Pupo de Rojas, bautizado en 1797, casado el 29 de julio de 1817 con Rita Clisén Proenza (hija de Manuel José Clisén Benavides e Isabel María Proenza González de Rivera).

f) Pedro Pupo de Rojas, fallecido en Fray Benito en 1854, casado con Mariana de la Cruz Cruz (hija de Ana de Gracia de la Cruz, bautizada en San Isidoro el 21 de abril de 1771 e hija a su vez de Carlos de la Cruz del Corral y de Teresa de la Cruz Batista).

g) Isidro José Pupo de Rojas, nacido en San Isidoro de Holguín el 14 de mayo de 1795, casado el 12 de octubre de 1816 con María de las Angustias Romero de la Cruz (hija de Miguel Romero Rodríguez y María Belén de la Cruz, hija a su vez de Carlos de la Cruz del Corral y de Teresa de la Cruz Batista).

i) María Teresa Pupo de Rojas, fallecida en Fray Benito en 1857, casada en San Isidoro de Holguín el 19 de mayo de 1802 con Juan Diego Zaldívar Pérez (hijo de Diego Joseph Zaldívar Pupo y María del Carmen Pérez Ricardo).

j) José Eugenio Pupo de Rojas, bautizado en San Isidoro de Holguín, el 18 de septiembre de 1799, casado en esa misma iglesia el 22 de agosto de 1818 con María de las Angustias de la Cruz Cruz (nacida en 1801, fallecida en Fray Benito el 27 de junio de 1874, hija natural de Ana de Gracia de la Cruz y de la Cruz, bautizada en San Isidoro el 21 de abril de 1771 e hija a su vez de Carlos de la Cruz del Corral y de Teresa de la Cruz Batista). De José Eugenio y María de las Angustias descienden los hermanos Pupo de la Cruz de Fray Benit cuya descendencia puede ser consultada en este mismo blog pulsando: HermanosPupo de la Cruz / Fray Benito

11/2/14

Vindicación de El Embarcadero de Banes (Tercera parte)

© Liduvino Oscar Quiñones Ruiz


EL ASENTAMIENTO POBLACIONAL  DE EL EMBARCADERO

Aun antes de constituirse Banes como Municipio, hecho ocurrido el 17 de enero de 1910, se conformaron, en el año 1909, los 14 barrios del término: Santa Florentina de Retrete, Cañadón, Vega de Samá, Yaguajay,  Los Berros, Flores, Mulas, Duruthy, Los Ángeles, Río Seco, Macabí (que inicialmente fue considerado un cuartón de Los Berros), Veguitas, Barrio Oeste y Barrio Este. En estos dos últimos se concentraba la población urbana de aquel entonces, que, según datos  demográficos del año 1907, ascendía a 14 216 personas, de las cuales 3 788 residían en la cabecera municipal. Dentro del Barrio Este queda incluido el asentamiento poblacional de El Embarcadero de Banes, considerado como un barrio de periferia o localidad. Era un poblado con características sui géneris, conformado por un grupo de casas construidas alrededor del litoral costero y a lo largo de la línea férrea, edificadas con  estilo propio del sur de Estados Unidos, atendiendo a que sirvieron de residencia, en una etapa inicial de su asentamiento en el territorio banense, a varios funcionarios de  la United Fruit and Sugar Company. Aquí radicó, entre otros, Mr Harold Harty, cuando era funcionario de la Atlantic Company en el puerto de Boca de Samá. Sus calles adoptaron nombres pintorescos y bucólicos: Los Pinos, Los Álamos, Los Flamboyanes, Las Adelfas.

Vista de la calle Los Pinos en fecha tan temprana como 1913 que culminaba en los muelles

Otra vista de la calle Los Pinos
Los pinos han crecido, pero sigue siendo la calle Los Pinos, aunque algunos la  llamaban en esa época "avenida del Puerto"

El Embarcadero no disponía del servicio de electricidad y el alumbrado doméstico y público se realizaba con lámparas de camiseta, marca Colleman, de las cuáles la United Fruit and Sugar Company entregaba dos por cada vivienda. Se utilizaron también con este propósito las así llamadas "lámparas de carburo", las cuales utilizaban como combustible acetileno. Las lámparas correspondientes al alumbrado público las atendían los serenos que eran dos, que respondían por la custodia de los muelles, el Almacén de la Aduana y demás dependencias. Además, El Embarcadero contaba con un guardia jurado, integrante de un  cuerpo conformado por la UFCo, que lo fue por muchos años Manuel Hernández Salvatierra, responsable de la salvaguarda e integridad de toda el área del poblado. También  existía en el asentamiento poblacional un pequeño cuartel de la Guardia Rural, con dos efectivos, como  autoridad constituida.
La vida pueblerina transcurría de la manera habitual para la época. Las costumbres eran sencillas: un paseo por El Cañón de Banes en el remolcador Macabí o un viaje hasta Baracoa, bordeando el Cabo de San Antonio, en esta potente embarcación, resultaba ser tan interesante y novedoso, como un crucero trasatlántico y aparecía reportado entre las noticias de la División de Banes, en la revista Unitfruitco. Las relaciones comerciales simples y esenciales. Existía una tienda mixta, propiedad de la UFCo, con un encargado a sueldo, cargo que ocuparon Enrique García, su hijo Quique García, Justo Góngora, Luis Felipe Guerrero Tabares, Enrique Velázquez, Hipólito Ramírez y Enrique Jardines. Los encargados, a su vez, acostumbraban a emplear, mediante el pago de una módica mensualidad, dependientes, cargo que no existía en plantilla. Entre estos estuvieron cuatro hermanos Martorell-Alavedra: Wilfredo, Rubén, Gerardo y Agustín. La tienda usaba un sistema crediticio poco común: apenas un barco hacía sonar su pito a la entrada de la bahía, de inmediato comparecía en el establecimiento comercial el listado de los obreros, los cuáles iban a trabajar en la descarga de las mercancías que ese buque traía y los trabajadores en ella incluidos  podían  comprar  sin pagar en el acto (algo que en Cuba se conocía como "fiao"). El crédito concedido oscilaba entre  los 13 y 16 pesos, que era lo que habitualmente devengaban los obreros portuarios en ese entonces.  Es bien recordado también, entre otros, el comerciante banense Ceferino Ramírez, joyero y optometrista, que colocaba una vidriera para vender sus mercancías en El Embarcadero y participaba activamente, además, de la vida social del poblado.

Ceferino Ramírez, optometrista 
graduado en  la Universidad de la Habana 
Entre los entretenimientos pueblerinos estaba  el juego de la quiniela, muy popular en los asentamientos poblacionales cubanos de ese entonces, pues se relacionaba directamente con el juego de béisbol, deporte nacional cubano. Se trataba de una rifa o sorteo, que consistía en comprar una papeleta, la cual venía en sobre sellado y en la que estaba anotada la posición de un jugador de las novenas de pelota que se enfrentaban ese día y, al anotarse la primera carrera, que era la carrera de la quiniela, el que había comprado la papeleta con la posición del jugador que anotaba ésta, resultaba ganador. Las papeletas se vendían a 10 centavos y el premio era de dos pesos. En ocasiones, luego de anotarse la carrera de la quiniela, se hacía otra rifa, la cual consideraba lo que sucedería en el juego a partir de del quinto inning.
También gozaba de popularidad  en los días festivos  la cucaña, que,  tratándose de un poblado marino, se desarrollaba de manera peculiar: el palo encebado se colocaba en posición horizontal  en la parte final del muelle, al cual se fijaba por uno de sus extremos  y los que fallaban en el intento de capturar la bandera colocada en su extremo libre, el cual estaba sobre el mar, caían estrepitosamente al agua. Eran muchos los que se daban esos chapuzones, pues la tarea era ardua en verdad.

LAS VIAS DE COMUNICACIÓN CON EL EMBARCADERO

El transporte por carretera comenzó a desarrollarse en Cuba a  partir de 1930, pero siguió un especial crecimiento después de la Segunda Guerra Mundial. La región de Banes-Nipe contaba con algunos tramos de malos caminos, que no llegaban a constituir un sistema de transporte eficaz.
En el caso de El Embarcadero existía un camino o terraplén, que en épocas de  lluvia, dadas las características del suelo en esa zona, era difícil de transitar, pues se formaban profundos canarreos, los cuáles se mantenían hasta que el suelo secaba bien, proceso que solía demorar, por el deficiente drenaje del mismo, y se posibilitaba entonces el trabajo de una moto niveladora, que allanaba de nuevo el camino.
La vía más expedita y asequible de comunicación con el pueblo de Banes era, para los habitantes de El Embarcadero, el transporte ferroviario, el cual se realizaba en los llamados Gas-car (los Gas-car números 286 y 287 llegaron a Banes en 1938) y en las "gasolinas" que pertenecían a la familia Dumois. La primera  línea ferroviaria de Banes había sido construida por ellos, precisamente, entre el pueblo y El Embarcadero en el año 1888 para la exportación de bananos. Tenía una longitud de 3,5 millas. Teniendo en cuenta que el ferrocarril de carácter privado, como medio de enlace entre los sectores agrícola e industrial en la producción azucarera, había sido utilizado por primera vez en Cuba en 1873, puede considerarse que esta línea férrea se construyó en fecha muy temprana. Este antiguo ramal fue durante mucho tiempo la única vía de comunicación directa del pueblo de Banes con el exterior.
La Cuba Railroad Company, constituida por Sir William Van Horne, estableció una terminal ferroviaria en Antilla en 1906 y le hizo una concesión a la United Fruit and Sugar Company, para que su ferrocarril privado se uniera a la vía férrea pública por ellos operada, en el lugar conocido como Entronque de Dumois. Así quedó enlazado el transporte terrestre de Banes con el del resto de la República, pues el ramal de Antilla se entroncaba en Alto Cedro con el ferrocarril central, construido en el año 1900 por Mr.Van Horne. Esta interconexión del transporte ferroviario jugó un papel decisivo, tanto en las necesarias comunicaciones con la capital provincial de Oriente, Santiago de Cuba, y otras localidades por las que corrían los rieles, como en las actividades comerciales minoristas y en el desarrollo social del municipio.
El 14 de marzo de 1919 fue firmado un contrato entre Alfredo y Ernesto Dumois Duthil y la United Fruit and Sugar Company, mediante el que los primeros quedaban autorizados a prestar servicios de carros de línea mediante el sistema ferroviario de dicha empresa en la División de Banes, los cuales comprendían la carga menor, el transporte de pasajeros y de correspondencia.

Elocuente y bien conservada imagen del paradero del ferrocarril en Banes, en plano intermedio al derecha, y del edificio del Tráfico de operaciones ferroviarias, en primer plano a la derecha, en el que radicaba también la superintendencia de ferrocarriles de la United Fruit and Sugar Company
El Gas-car 287camino de El Embarcadero. 
Fotografía tomada en el año 1947. 
En primer plano, al centro, con sombrero, mangas largas y corbata 
Manuel Hidalgo Desdín
 
Por la vía del ferrocarril llegaba también el pago. 
Carro de pago en El Embarcadero en 1939. 
En primer plano, a la derecha, con camisa blanca de mangas largas 
Manuel Hidalgo Desdín
La primera línea telegráfica  de Banes fue tendida entre El Embarcadero y Gibara, municipio al cual perteneció toda la División de Banes de la UFCo hasta 1910. Tenía una longitud de 44 millas y fue el primer sistema de comunicación del municipio. Tuvo un carácter dual: privado y público. El tramo de El Embarcadero a Banes tenía una longitud de 2,5 millas.

LA ESCUELA DE EL EMBARCADERO

El desarrollo social del asentamiento conllevó a la construcción de una escuela donde se cursaban los grados del primero al sexto. La maestra de este centro escolar lo fue durante muchos años Isabel Alavedra, destacada pedagoga banense, poeta aun no suficientemente conocida, creativa profesora, que confeccionó por sus propios medios, desde un muestrario de las maderas típicas del país, hasta una pequeña colección de la fauna cubana, que puso a completa disposición de sus alumnos. A Isabel le habían antecedido en su desempeño  como maestra de instrucción en esta escuela Sirenia Sanjuán y Cecilia Giner.
Estas recordadas educadoras fueron de las primeras maestras de instrucción, que  impartieron sus conocimientos en Banes y se trasladaban en los tiempos fundacionales desde el vecino municipio de Gibara en goletas, para realizar sus labores educativas.
Isabel Alavedra laboró como maestra durante 55 años, culminado su trabajo como educadora en la Escuela de Deleyte, municipio de Banes.
La sistemática y extensa labor desarrollada por esta destacada pedagoga la inscribe por méritos propios, no sólo en la historia de El Embarcadero, incompleta si no mencionáramos su abnegado trabajo, sino también en los anales del magisterio en Banes en todos los tiempos.

Isabel Alavedra, la maestra que educó a varias generaciones de habitantes 
de El Embarcadero de Banes
Grupo de alumnos posando frente a la 
Escuela de El Embarcadero de Banes 

EL CLUB DEPORTIVO DE EL EMBARCADERO

Esta fue una institución insignia del poblado de El Embarcadero, que atrajo a muchos visitantes y se convirtió en un verdadero suceso en el ámbito social en el municipio de Banes, particularmente en una segunda etapa de su existencia, cuando Lucho Canales, Beto Galicia, Reynerio Escalona, Ezequiel García, Juan Antonio Dumois y otros integraron una directiva, constituida con el propósito de organizar el club y lo edificaron con paredes de madera y un techo de cuatro aguas, sobre una base de mampostería remanente de cuando en ese lugar radicó una vivienda de empleados de la UFCo, la cual a su vez  había sustituido al que bien puede ser considerado el primer Club social, que edificaron los funcionarios de la UFCo en el territorio banense, antecesor del American Club.
Construyeron, además, un balneario cercado, para evitar los ataques de tiburones y otros peces, y rellenaron con arena el fondo del mismo, luego de sanearlo debidamente, retirando el fango costero allí existente. Este balneario estaba ubicado en la parte trasera del club y se accedía al mismo por una gran escalera, ubicada en la parte trasera del edificio del mismo. El balneario contaba con dos trampolines de alturas diferentes. En estos trampolines hacía acrobacias Manuel Leyva, llamado "Bufón" y luego se incorporó también Césareo Lázaro Rodil Sanjuán, hombre temerario, pero con una carácter muy jovial. En el balneario, que contaba con una parte menos profunda que la otra, demostraba también sus cualidades de buena nadadora Rina Rodil Sanjuán.
El Club Deportivo contaba con una cantina y una tarima para los músicos. Allí se efectuaban bailes todos meses y algunos fines de semana, los cuáles resultaban ser muy concurridos, al extremo de que los gas-car de Juan Antonio Dumois daban viajes extras a partir de las cuatro de la tarde y hasta las once de la noche. Una vez al año se celebraba el "Baile de la Guajaca" y se efectuaba también un certamen de belleza. La guajaca es una especie de fibra vegetal, que proliferaba en los árboles en los patabanales costeros, particularmente en la zona del Júcaro, donde era recogida y luego colgada como guirnalda en cordeles en el salón de baile, el cual quedaba de este modo adornado y embellecido de manera muy original. Para organizar estos bailes se creaban comisiones en que trabajaban muchos de los habitantes de El Embarcadero. Eran todo un acontecimiento.
El Club Deportivo disponía también de una pequeña planta eléctrica, la cual estaba dotada de un motor Estrella. Esta planta suministraba electricidad a la institución  en el horario nocturno.
El Club había sido inaugurado inicialmente el 21 de febrero 1921 y fue destruido por un voraz incendio el 17 de junio de 1955.
En su segunda época, sus organizadores pretendieron darle al club un carácter  institucional y formal, siendo necesario  abonar una cuota para ingresar al mismo, la cual daba derecho a participar de sus actividades: alquiler de botes, juegos de Voleibol, bailes, banquetes, etc. Estos últimos alcanzaron un gran esplendor, particularmente cuando Pancho Batule, comerciante banense con amplia experiencia en estos menesteres, se hizo cargo de la parte gastronómica, ya que la cantina allí ubicada la atendía Lucho Canales. Con su visión de avezado vendedor Pancho logro ampliar las ventas de comestibles a libre oferta y se ha considerado, por lo vecinos de El Embarcadero conocedores del tema, que esta actitud liberal suya, sustentada en simples consideraciones comerciales, entró en contradicción con la pretensión de exclusivismo de los organizadores del club, al extremo, que se ha invocado esta situación como causa real del incendio que destruyó el inmueble, provocado en el orden material por unos sacos de carbón almacenados en el local de la cocina del club que contenían carbones no apagados completamente.
Durante este siniestro se produjo un hecho que ha trascendido en la memoria histórica banense como una muestra fehaciente del amor maternal. Una pequeña perrita sata había parido  debajo  de la tarima de los músicos y, al producirse la conflagración, se le veía salir y entrar del incendiado inmueble del club, como queriendo advertir que sus cachorros estaban en peligro, hasta que tomó la heroica decisión de permanecer junto a ellos y morir calcinada. Al comenzarse el escombreo del incendiado local, su esqueleto de madre amorosa apareció sobre los de su prole, evidenciándose así  su postrer esfuerzo  de  progenitora.

Vista del Club Deportivo de El Embarcadero y de la escalinata que conducía al balneario
Escalera de acceso al Balneario del Club Deportivo, construida para facilitar la entrada y salida de las personas mayores

En el muelle del Balneario del Club Deportivo

EL EQUIPO DE BÉISBOL PORTUARIOS DE EL EMBARCADERO

El organizador de este reconocido team de pelota, que se batía de tú a tú con los conjuntos beisboleros existentes en el municipio de Banes en esa época y también con otras novenas de pelota de localidades cercanas, fue Manuel Hidalgo Desdín, hijo de Manuel Hidalgo Carballosa. Manolo era capataz de cuadrilla del puerto y fue un hombre emprendedor, ligado a varios proyectos en El Embarcadero, entre ellos el de la construcción del Club Deportivo. Es, sin lugar a dudas, otra de las figuras insoslayables de su historia.
Es comprensible y lógico que los equipos deportivos representen a una localidad, pero en el caso del team Portuarios de El Embarcadero esta representatividad conllevaba un vínculo muy estrecho con toda la población, que se pone en evidencia en todas las imágenes conocidas del conjunto beisbolero, en las que aparecen invariablemente sus integrantes posando con los habitantes de El Embarcadero en general, pero en particular con los trabajadores del puerto de Banes.
Integraron el equipo Portuarios en sus primeras ediciones: Félix Pupo Castro (Felino), destacado jugador de la primera almohadilla, que tuvo una larga vida, pues falleció en el año 2013  a la venerable edad de 110 años; Pedro Fuentes, receptor; Wilfredo Vega, jardinero; Antonio Lores, lanzador y jardinero; José Nieves Lores (Barón), lanzador; Arsenio Rondón, receptor; Cosme Hasty; Tolentino Ricardo Cruz, Policarpo Guilarte, torpedero, que jugó en Santiago de Cuba y en La Habana; Juan González, entre otros. En ediciones posteriores vistieron la franela de los Portuarios: Pedro Emilio Blanco, receptor y primera base; Manuel Rojas, lanzador; Arsenio Vicente Navarro, segunda base; Miguel Ángel Navarro; Alfredo Rodil, primera base; Aldo Hernández, primera base; Virgilio Naranjo, torpedero y tercera base; Agustín Martorell, lanzador; Rogelio Artigas González (Garabato), lanzador; Edilberto Rondón (Chino) y Ángel Rondón (Gelo), receptor.

El equipo Portuarios en 1930. En el cuarto puesto en la fila delantera, de izquierda a derecha, Manuel Hidalgo Desdín
El equipo Portuarios en 1932. En el séptimo puesto en la fila de atrás, de izquierda a derecha, con un bate en la mano, Manuel Hidalgo Desdín
Versión del equipo Portuarios de mediados de  la década del 40. En la segunda fila, a la derecha en la foto, Manuel Hidalgo Desdín, con gorra de oficial de marina.
LOS TRABAJADORES DEL PUERTO DE BANES

Las cuadrillas de trabajadores del puerto estaban integradas por obreros que se dedicaban a diferentes ocupaciones.
Entre estas estaba la de wincheros, que atendían los winches del barco, dispositivo que posibilitaba el izaje de las lingadas de sacos de azúcar y los bultos de mercancías. Fueron wincheros Wilfredo Vega Vireyes, Miguel Díaz, Elías Fuentes y Juan González, entre otros.
Los chequeadores y tarjadores llevaban estricto control de las lingadas o bultos que se cargaban en los barcos, registrando los datos en un modelo. Esta labor era realizada también por la tripulación de los buques, pues se designaba a un marinero, que hacía similar procedimiento. Al finalizar la jornada de trabajo, el Primer oficial del buque y el Jefe de tarja del puerto conciliaban las operaciones y procedían a firmar los registros correspondientes. Eran tarjadores Aldo Hernández, Manuel Hidalgo Serra, Gabriel Artigas, Policarpo Betancourt, Gabriel Gastón Ruiz, Gilberto Mayans, Ramón Osorio y Jorge Fuentes, entre otros.
Los paradores, se dedicaban a parar los sacos de azúcar, ponerlos en posición vertical, tanto en el muelle, como a bordo de los barcos y los lingadores armaban las lingadas en el caso de que las cargas no estuviesen paletizadas, o sea, colocadas en pallets de madera, se desempeñaron en estas ocupaciones Alejandro Albacea, Inocencio Córdova, Arnaldo Vega Hasty, Pedro Blanco, Virgilio Rodríguez, Inocencio Camejo, Roberto Santí, Ramiro Ramírez y Gaspar Serra Marí, entre otros.
Los obreros que se dedicaban a transportar en carretillas los sacos de azúcar, desde las casillas o planchas de ferrocarril hasta los muelles, eran nombrados carretilleros y aquellos otros cuya ocupación era alcanzar el agua de tomar, un estrobo, un saco vacío, se denominaban amanteros. Entre estos estuvieron: Antonio Artigas, José A Navarro, Víctor Noa, Florentino Guilarte, Lucidio Hasty, Favio Hasty, Octavio Rondón, Justo Mayans, Francisco Mayans, Gulberto Hasty y Edelio Hasty.
Los estibadores del muelle, de almacenes y de a bordo de los buques realizaban la labor más ruda, que tenía, además, la característica de no ser fija, sino rotativa. Fueron estibadores, entre otros: Alfredo Rondón, Juan Oro Fabré, Víctor Hidalgo Leal, Florentino Lores, Cándido Hasty Montet, Fausto Montero de la Paz, Herminio Borrero, Evelio Díaz, Julio Fabré Noriega, Omelio Blanco, Arsenio Rondón, Manuel Rojas, Manuel Hasty Rojas, Arnaldo Rondón, Edito Kindelán Ortiz, Pablo Rodríguez, Alberto Periche, Eduardo Coll, Jesús Noa González, José Serra Marí y Francisco Vega.
En el puerto de Banes hubo obreros de mucha antigüedad en las labores, como lo fueron Leandro Castillo, Dionisio Hasty, José Hasty y Ruperto Hasty, que se iniciaron en esas tareas  en 1905.
El trabajador portuario de mayor antigüedad lo fue Manuel Suárez Prats, que se inicio en fecha tan temprana, como  enero de 1902.

LA ADUANA DEL PUERTO DE BANES Y SUS EMPLEADOS

El local de la oficina aduanera fue construido por la United Fruit and Sugar Company y arrendada por esta al Estado cubano, entre sus funciones estaba proceder al despacho de los barcos  a la entrada y a la salida del puerto, revisar la lista de tripulantes y las mercancías y cargas, el control y sello de las mercancías en tránsito, etc.
En sus dependencias se realizaban numerosas labores, relacionadas con estas funciones, como eran vista, guarda almacén, inspector  y también ocupaciones tales como cajero, contador y otras similares. El conserje de la aduana era Cosme Hasty, jugador del equipo Portuarios,
En diferentes etapas allí laboraron Juan Martorell Ramírez, baracoense, avezado marinero, patrón de su propia embarcación, en la cual realizaba  viajes de Baracoa a Cabónico y de Baracoa a Gibara, fue luego jefe de inspectores en esta aduana durante el período presidencial de Gerardo Machado (1925-1933); Carlos Puig del Río, quién laboró muchos años como inspector de aduana, en varios períodos diferentes y se desempeñó también como vista de la aduana; Rafael Delgado, Lito Hidalgo, Francisco Ballart, Fausto Díaz, Liduvino Quiñones Tamayo, Alberto Quiñones Tamayo, Eric Rojas, Ángel Blanca, Ángel Cuesta, entre otros.

El nuevo local de la Aduana, el cual sustituyó, a fines de la década del 30, al viejo local de madera, en el cual radicaron con anterioridad sus dependencias 

Banquete  organizado en el almacén de la Aduana en el año 1934, para despedir al administrador de esa dependencia Pedro Díaz Carballosa, quién fuera promovido para la capital del país

LOS HASTY O HASTIE DE EL EMBARCADERO

El apellido más común entre los trabajadores del puerto de Banes era Hasty, pues 44 personas con este apellido laboraban allí, más seis que se pusieron Hastié, descendientes todos del pirata William Hasting, de nacionalidad inglesa, residente en Nassau, donde tenía su centro de operaciones.
Cerca de la playa banenese de Puerto Rico, su barco fue atacado  y hundido por buques de la Armada Española, recalando Hasting a la zona de El Ramón de Antilla, que todo parece indicar que ya conocía con anterioridad, por lo que se ha afirmado que allí tenía escondidos sus tesoros.
Compró estas tierras al rey de España, se estableció allí en casa de mampostería y trajo a sus hijos Charles y Julián y dejó más de 800 descendientes, entre los que se cuentan los Hasty o Hastié.
Llegó a poseer más de 500 caballerías de tierra y trajo a la zona muchos esclavos, los cuáles laboraban en la agricultura o en la servidumbre y vivían en bohíos.
Sus restos reposan en el cementerio del Júcaro en el vecino municipio de Antilla.

UNAS BREVES CONCLUSIONES

En el año 1959, como es conocido, ocurren en Cuba cambios políticos y sociales. En el año 1960, el 25 de abril, la United Fruit and Sugar Company es expropiada y sus activos, dependencias  y propiedades pasan al Estado cubano. En ese mismo año  los barcos de la Gran Flota Blanca de la UFCo dejan de viajar a Cuba, al suspenderse las relaciones comerciales entre Cuba y los Estados Unidos
Al establecer Cuba relaciones comerciales con la Unión Soviética, comienzan a realizar sus viajes al país los barcos de las flotas del Mar Negro y del Mar Báltico, el porte de muchos de los cuáles era superior al permisible por el Estrecho de Banes y las operaciones portuarias se transfieren  entonces al vecino puerto de Antillla, al cual pasaron a laborar también las cuadrillas de trabajadores portuarios de El Embarcadero.
Por otro lado, en el mes de septiembre de 1962, al radicarse en  El Embarcadero una instalación de carácter militar, las familias allí residentes fueron trasladadas  para urbanizaciones recién construidas en Banes: los repartos  la Reforma Urbana y  Miguel Salcedo, el barrio de la Bajada de Rondón  y también reubicadas algunas de ellas en el reparto de la Compañía y en otras zonas de la cabecera municipal.
La historia, como es natural, continuó su curso, pero por otros derroteros diferentes a los que conforman este relato, el cual centra su atención en el establecimiento y desarrollo  del puerto histórico de Banes y en los hombres y mujeres que participaron activamente, superando grandes obstáculos, soportando privaciones en muchos ordenes y aportando elevadas cuotas de sacrificio personal, en toda esta labor fundacional, la cual tuvo una importancia vital y estratégica en el desarrollo económico y social del Municipio de Banes. 

Vista panorámica de El Embarcadero de nuestro relato
A MODO DE EPÍLOGO

Este relato es fruto de una visión personal del autor sobre El Embarcadero de Banes, pero los hechos y fechas en el mencionados, han sido debidamente  constatados en documentos, libros, revistas, folletos y periódicos, entre los que menciono el artículo "Banes: Puerto histórico", publicado por Rolando Gómez  de Cárdenas en su libro Retazos de la historia; la colección de números de la revista Unitfruitco del año 1948; Historia de Antilla, editada por La Defensa; documentos clasificados correspondientes a los archivos de la United Fruit and Sugar Company; el libro de Víctor Amat Osorio, Banes: estampas de mi tierra y de mi sol, con un capítulo correspondiente al Barrio Este que incluye un relato sobre El Embarcadero y sus habitantes; artículos publicados en números del periódico banense El Pueblo, correspondientes a la colección de la Respetable Logia Los Girondinos; los guiones del Programa radial "Memoria viva", escritos por Abel Tarragó López, buen  conocedor de la historia de Banes; documentos privados de las familias Hidalgo-Cejas, Rodil-Sanjuan,  Martorell-Alavedra y Martorell-Rodil; complementándose, además, con cuarenta imágenes, la absoluta mayoría de ellas inéditas y todas autenticadas y debidamente identificadas.
Mención aparte, en relación a la constatación de datos, fechas e identificación de imágenes, para las privilegiadas y prodigiosas memorias de Rubén Martorell Alavedra, Rina Rodil Sanjuán y Gloria Hidalgo Cejas, verdaderos archivos  históricos del poblado donde nacieron, crecieron y se desarrollaron como mujeres y hombres trabajadores, honestos y decentes.

29/12/13

Defunción de Catarina Josefa Diéguez Pupo, 1798

El estado de conservación de los libros de la iglesia de San Isidoro de Holguín es, con respecto a algunos tomos o secciones, muy lamentable. Transcribiendo algunas páginas de uno de los libros de defunciones del siglo XVIII me encuentro con certificaciones como ésta:

Quien no tenga suficiente información sobre los habitantes de Holguín en el siglo XVIII nunca podrá saber de quién se trata. En la certificación apenas se lee que se trata del año 1798, febrero, que la fallecida se llama Catarina, que era adulta, hija de Diego ..., y .... Pupo, casada con Salv° Marrero.

En efecto, sólo una búsqueda minuciosa en el árbol de las familia Pupo y Marrero puede arrojar luz sobre esta persona.

Se trata pues de: Catarina Josefa Diéguez Pupo, bautizada en San Isidoro de Holguín el 27-4-1733, hija de Juan Antonio Diéguez Gordiana y de Juana Pupo de Góngora. Casó el 1-7-1748 con Salvador Marrero de la Rosa, natural se Santa Cruz de Tenerife, Canarias, fallecido en Holguín el 12-4-1776, e hijo de Salvador Marrero y de Francisca de la Rosa. De quienes descienden muchos de los Marrero de la región de Holguín.

23/12/13

Asesinado por ladrones en San Isidoro de Holguín


Año del Señor de mil setescientos noventa y siete, día diez y seis de agosto, Don Alberto Ignacio, h. l. [hijo legítimo] de D. Francisco de Loynaz y Da Alverta Agede, naturales del Reino de Galicia, Arzobispado de Santiago, casado y velado en la ciud de La Habana, con Da. María Policarpo de los Dolores Ximénez, murió en comunión con Ntra. Santa Me [Madre] Iga [Iglesia] en las casas de su habitación sin haber recibido ninguno de los santos sacramentos por haber fallecido asesinado por ladrones.

Fue sepultado al siguiente día en esta Iglesia Parroquial [de San Isidoro de Holguín] de Cruz Alta, Capa Pluvial y dos acompañados por Vigilia por mí, D. Joseph Antonio Saco, Presbítero Cura Rector  Bendecido por S. M. de Ntra. Iglesia y para que conste lo firmo,

D. Joseph Antonio Saco

19/12/13

Vindicación de El Embarcadero de Banes (segunda parte)

© por Liduvino Oscar Quiñones Ruiz

DESARROLLO DE LAS ACTIVIDADES MARITIMAS Y PORTUARIAS

La construcción de los muelles y sus facilidades accesorias posibilitaron el incremento del desarrollo de las actividades en el puerto de Banes, tanto las correspondientes a la exportación de azúcar y mieles producidas en los centrales Boston y Preston, como las de importación de cargas generales, las así llamadas cargas blancas.

Se instaló, además, toda una red de vías férreas que facilitaba la comunicación del puerto con los centrales Boston y Preston y con los departamentos comerciales de la United Fruit and Sugar Company radicados en ambas localidades.

Así lucía en 1920 el muelle pequeño del puerto de El Embarcadero. En segundo plano en la foto, a la izquierda, el Barrio de Ceuta y en igual plano, al centro, los almacenes de la Aduana.
Vista del muelle largo del puerto de El Embarcadero de Banes en 1928. La caseta con la bandera era el resguardo, donde desarrollaban sus actividades los inspectores de la aduana del puerto. Puede apreciarse, a la derecha en la imagen, una casilla de carga del ferrocarril, de las normalmente utilizadas ya en esa etapa con fines de transportación.

En esta época, en la cual el acceso al pueblo de Banes por carretera aun no se había desarrollado lo suficiente, puesto que existían sólo los caminos vecinales, con tramos verdaderamente intransitables, particularmente en época de lluvias, tanto la navegación, incluida la de cabotaje, como el transporte por ferrocarril eran esenciales para el desarrollo económico y social del territorio municipal. En lanchas y en lanchones se transportaba buena parte de los materiales e insumos necesarios, además, de establecerse por la vía marítima la comunicación con otras localidades del término municipal y con otros villas vecinas, tales como Gibara y Baracoa, consolidadas  como municipios con anterioridad, procedentes de las cuales llegaron a Banes personas con instrucción y oficios.

Lanchas y lanchones en el muelle pequeño del puerto de El Embarcadero

Estas actividades comerciales, y también las que se realizaban con el exterior del país, en una etapa inicial estaban a cargo de una Compañía Naviera Cubana, la cual operaba barcos  bajo bandera de otros países, tales como Panamá y Grecia, algunos con nombres muy criollos como Baracoa y Oriente, pasando luego a encargarse de las relacionadas con el comercio exterior la Maritrop Trade Corporation, subsidiaria de la United Fruit and Sugar Company con sede en Boston, puerto norteamericano que recibía las producciones de azúcar y miel exportadas y del cual se recibían  las cargas blancas. Dichas relaciones comerciales garantizaban desde el suministro en tiempo y forma de las mercaderías, las cuáles se expendían en los departamentos comerciales de Banes y Preston, hasta todos los insumos requeridos por los hospitales de la UFCo ubicados en estos pueblos del Oriente del país, en el desarrollo de sus labores asistenciales, incluidos los equipos médicos, además de todo tipo de materiales y accesorios en general, incluso automóviles. Los comerciantes particulares, que se dedicaban al comercio mayorista y minorista, también recibían las mercancías por esta vía.

Al puerto de El Embarcadero arribaban de forma sistemática y periódica barcos de carga, buques mieleros, buques tanques.

A partir del año 1935 este puerto se convierte en un subpuerto del puerto de Antilla, atendiendo a que en sus muelles eran descargadas las mercancías destinadas a Banes y a Preston.

Buque mielero de buen porte en el muelle largo de El Embarcadero. Nótese, además, la presencia  de otros buques en los muelles. La imagen es muy ilustrativa del tráfico que existió en este puerto
El buque tanque Almoco en el muelle de El Embarcadero. Fecha  9 de febrero de  1938
El buque mielero Lago Buttler en la bahía de Banes

LA CRIADA: EL REMOLCADOR  MÁS RECORDADO

En el año 1919 el remolcador El Criado fue sustituido por el remolcador La Criada, el cual estuvo desarrollando sus labores de forma ininterrumpida durante 30 años, hasta 1948.

La tripulación de La Criada la formaban el capitán Vargas, sustituido en 1933 por Arturo Castelo Gilbert, José Ibarrarán como Jefe de máquinas, Alberto Agüero Raspait era el engrasador y los marineros Asdrúbal Vega y Carlos Montero.

La Criada fondeada en el espacio que habitualmente ocupaba entre los muelles largo y pequeño del Puerto de El Embarcadero. Año 1928
El remolcador La Criada en el muelle del puerto de El Embarcadero en el año 1938


El remolcador La Criada realizando sus labores en las proximidades de la entrada al estrecho de Banes (El Cañón) en el año 1938

En el año 1948 el remolcador La Criada fue sustituido en sus funciones  por el remolcador Macabí, el cual llegó al Puerto de El Embarcadero procedente de Estados Unidos y fue recibido por la misma tripulación de La Criada. En un lamentable y espectacular accidente, ocasionado por la explosión de un cilindro de gas de la cocina de a bordo de este remolcador, perdió la vida el marinero Carlos Montero, excelente pelotero, integrante del Equipo Portuarios.


El Remolcador Macabí en  El Cañón de Banes  en 1953. 
Foto tomada en la  última curva a la entrada, cuando soltó el cabo del barco. 
El Macabí remolcando a un buque dentro de la bahía de Banes. Nótese en la chimenea del buque el emblema de la Maritrop: una M.


LA LANCHA BOSTONIA

Esta lancha había sido comprada por la United Fruit and Sugar Company al rico comerciante gibareño José Antonio Boela y Tauler e inscripta como propiedad de la Compañía Naviera Cubana “Navegación Costanera”. Era utilizada para trasladar las brigadas de trabajadores portuarios al muelle de Macabí, para cargar los barcos azucareros y en el traslado del práctico del puerto a los buques, luego fue sustituida en estas últimas funciones por un barco velero de unos 22 metros de eslora (largo). Su maquinista era José Martínez Hidalgo. Permanecía en los muelles de El Embarcadero, junto a La Criada.

LA GRAN FLOTA BLANCA DE LA UNITED FRUIT AND SUGAR COMPANY Y SU RELACION CON EL PUERTO DE EL EMBARCADERO

En el caso de los puertos ubicados en la bahía de Banes, dadas las características del estrecho que da acceso a la misma, los barcos de la Flota Blanca de la United Fruit and Sugar Company utilizados en el transporte por la vía marítima eran en general  buques cargueros, arrendados por la UFCo a la Empresa Hondureña de vapores, los cuáles navegaban bajo la bandera de ese país centroamericano. Estos cargueros eran capaces de transportar en sus bodegas de 26 000 a 30 000 sacos de azúcar de 325 libras cada uno, los cuáles, a partir de la modernización del puerto de Boston, se transportaban a granel. Dichos barcos contaban también con posibilidades de acomodar en ellos a algunos pasajeros, las cuáles eran utilizadas por los funcionarios y trabajadores de la UFCo para  sus viajes de negocio o de vacaciones. Los hijos de familias radicadas en Banes, que cursaban estudios en universidades y colegios norteamericanos, también usaban esta posibilidad para trasladarse durante los períodos vacacionales.

Aunque eran un total de 7 los cargueros, que integraban el grupo de barcos arrendados, los que con más intensidad han permanecido en la memoria histórica, relacionada con el Puerto  de El Embarcadero son el Mabay, el Choloma, el Maraví, el Manaquí y el Mayarí, particularmente los dos primeros.


El carguero Mabay en el puerto de El Embarcadero. 
Sus dimensiones eran  320 pies de eslora (largo) y 50  pies de manga (ancho). 
Tenía una capacidad de 216 000 pies cúbicos y podía transportar 12 pasajeros. 
Su velocidad de desplazamiento era de 10 nudos
El carguero Choloma cargado de azúcar del central Boston saliendo a mar abierto. 
Sus características eran similares a las del Mabay, pero contaba con facilidades  sólo para 10 pasajeros.
El carguero Mayarí. Era de  los de menores  dimensiones: 303 pies de eslora (largo) y 47  pies de manga (ancho). Tenía una capacidad de 163 000 pies cúbicos transportaba 9 pasajeros. Su velocidad de desplazamiento era de 10 nudos


FUNCIONARIOS DEL PUERTO DE EL EMBARCADERO

El Puerto de Banes era atendido por un superintendente de marina, que lo fue Euclides Irrizarí Ortiz, puertorriqueño de origen, que hablaba inglés fluidamente aunque también desempeñó esta función, en cargo de asistente, Julio Neddermeyer, de origen alemán.


Euclides Irrízari Ortiz, Superintendente 
de Marina de la United Fruit and Sugar Company
El práctico mayor del puerto de Banes lo fue Manuel Martínez Gandoll. Luego de su jubilación atendían el puerto los prácticos de la Corporación de Antilla, en especial Aldegundo Catá.

No obstante, el práctico en funciones más recordado es Emisenio Ricardo, que era el segundo práctico del puerto.


Emisenio Ricardo en la lancha del práctico del puerto. 
Lo acompañan sus hijos Fermando y Román

El jefe del muelle era Manuel Hidalgo y los capataces: Manuel Hidalgo Desdín, Manuel Rojas, Gilberto Rojas, Aldo Hernández y Lucidio Hasty.

El primer administrador la aduana del puerto de Banes fue el Comandante Pedro Cañas Borges, que se desempeñó desde el 6 de enero de 1904 al 7 de enero de 1906. Le siguieron en ese orden:

Rafael Padierne (7-1-1909 al 29-4-1909)
Jesús Manduley Salazar (29-4-1909 al 15-3-1911)
Ramón Sánchez Cidra (15-4-1911 al 28-8-1911)
Salvador Campañá Pupo (28-11-1911 al 31-12-1912)
Miguel V Parellada (31-12-1912 al 13-8-1913)
Alberto Silva Quiñones (13-8-1913 al 14-12-1922)
Manuel Hidalgo Carballosa (16-2-1923 al 14-1-1925)
Eudaldo Pérez Quevedo (14-1-1925 al 10-8-1925)
Agapito Rojas Betancourt (11-8-1925 al 16-2-1931)
Carlos Manuel Díaz (16-3-1931 al 23-1-1933)
Pedro Díaz Carballosa (28-5-1934 al 2-11-1934)
Isaac Herrero Tabares (26-3-1936 al 1-12-1944)
Carlos O. Avilé Vázquez (6-12-1944 al 1-10-1952)
Isaac Herrero Tabares (1-10-1952 al 1-1-1959)

La persona que permaneció más tiempo laborando en las funciones aduanales en el puerto de El Embarcadero fue José Ángel Cesáreo Rodil Rodríguez, natural de Santander, España, quién arribó a Gibara a  la edad de 5 años, traído por su padre, comerciante español. Era un hombre instruido, que estaba en posesión del grado de bachiller, lo cual en esa época fundacional era  una verdadera excepción  y persona culta, que había formando parte de la banda municipal de Gibara, en la cual tocaba  más de un instrumento musical (Trombón, Acordeón, Filarmónica, Guitarra). Rodil permaneció laborando en la Aduana del puerto de Banes desde 1906, año de su arribo a este poblado, hasta 1960, año de su fallecimiento, a la venerable edad de 80 años. Siempre vistió de traje, corbata y chaleco. Portaba consigo en todo tiempo un paraguas.
Cesáreo Rodil Rodríguez (a la derecha) y Enrique Tur (a la izquierda) en las oficinas de la aduana del puerto de El Embarcadero en agosto de 1960. Fueron declarados ambos empleados inamovibles de la Aduana, por sus años de permanencia laborando en la misma

Cesáreo Rodil Rodríguez, figura ineludible 
de la historia de El Embarcadero